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James Cameron, Desarrollando el formato 3D con Avatar

Avatar, la próxima película del director James Cameron, se considera uno de los proyectos más esperados de la reciente historia del cine. Siendo su primer filme narrativo desde que realizó la película número 1 del box office y éxito de todos los tiempos Titanic (1997), "Avatar" constituye la realización de un sueño que Cameron tuvo hace mucho tiempo de fusionar el formato digital 3D estéreo con una historia de carácter épico que se exhibiera en la gran pantalla. David S. Cohen, de la revista Variety, realizó esta entrevista a Cameron por e-mail. Hasta la fecha, Cameron es el director que más se ha implicado en la investigación del formato 3D, sin embargo, todavía mantiene aspectos concretos de su filme "Avatar" bajo secreto.

James Cameron - Avatar
 

Usted ha trabajado en 3D anteriormente y ha sido un verdadero divulgador de esta técnica. Mucha gente de la industria comenta la importancia de mostrar en las salas de cine una experiencia que va más allá de lo que la gente puede obtener en casa. Asimismo, estamos observando que al público le gusta el formato 3D y que esta técnica se está convirtiendo en un motor fundamental para la adopción de sistemas de formato digital en las salas de cine. Pero hablando en concreto de su labor como director y guionista, ¿qué es lo que añade el formato 3D al aspecto creativo de un proyecto cinematográfico?

Yo creo que Godard se lo sabía a la perfección. El cine no es una verdad 24 veces por segundo; es una mentira 24 veces por segundo. Los actores pretenden ser personas que no son, en situaciones y entornos completamente ilusorios: un día simula la noche, un paisaje árido pretende ser húmedo, la ciudad de Vancouver pasa por ser Nueva York, pedacitos de patata simulan ser copos de nieve. El edificio es simplemente un decorado de delgadas paredes, la luz del sol es un equipo de iluminación Xenon y el ruido del tráfico lo proporcionan los especialistas de sonido. Todo es una ilusión, pero el premio es para quienes consiguen que la fantasía sea más real, más visceral y más reconocible por el público. Esta sensación de realidad se refuerza enormemente gracias a la ilusión estereoscópica. Hasta la fecha, en los tipos de películas que han sido principalmente mi especialidad, la fantasía se aprecia mejor a través de un sentido de la realidad basado en el detalle y en la textura, que favorece la historia en todo momento. Todo el conjunto de personajes, diálogos, diseño de producción, fotografía y efectos especiales debe orientarse a producir la ilusión de que lo que estás viendo está realmente pasando, no importa lo improbable que la situación pudiera ser si uno se parara a pensarlo – por ejemplo, un traveling de un cyborg ubicado fuera de su tiempo que mate a una camarera puede cambiar la historia. Cuando uno ve una secuencia en 3D, ese sentido de la realidad se amplifica. La corteza visual concluye, a un nivel subliminal pero generalizado, que lo que está viendo es real. Todas las películas que he hecho anteriormente podrían haberse beneficiado absolutamente del formato 3D, por lo tanto, creativamente, yo considero la técnica 3D una extensión natural de mi oficio de cineasta.

Una película en 3D te sumerge en la escena con una mayor sensación de presencia física e implicación. Creo que una resonancia magnética de la actividad cerebral mostraría que hay más actividad neuronal cuando se ve la película en formato 3D que si se ve en 2D. La mayoría de la gente cuando piensa en las películas 3D se imagina sobre todo secuencias con extraños artilugios: personajes u objetos que vuelan, flotan o se proyectan hacia el público. En realidad, en una buena película en estéreo estas tomas deberían ser más la excepción que la regla. Ver una película en estéreo es observar una realidad alternativa a través de una ventana. Resulta algo intuitivo para la industria del cine la idoneidad de esta cualidad de inmersión en los filmes de acción, fantasía y animación. Lo que es menos evidente es que el aumento de esta sensación de presencia y realismo funciona en todo tipo de escenas, incluso en los momentos más dramáticos e íntimos. Lo cual no significa que todas las películas deban hacerse en 3D, porque en muchos casos el resultado puede no justificar los costes, pero, desde luego, no debería de haber ninguna razón creativa por la cual una película no pudiera ser rodada en 3D y beneficiarse de ello.

Cuando empecé en el año 2000 el proceso de desarrollo de las cámaras 3D con Vince Pace, estábamos buscando una alternativa a las cámaras convencionales que yo había utilizado hasta entonces. Dos años más tarde, mientras profundizaba en el desarrollo y la producción de la tecnología estéreo, tuve una visión: que los proyectores digitales propuestos para reemplazar a la película de 35 mm podrían perfectamente soportar el formato 3D debido a su elevada velocidad de encuadre. Realmente podrían ser capaces de proyectar en 3D hacia el ojo izquierdo y el ojo derecho secuencialmente, a velocidades de encuadre verdaderamente elevadas que nosotros percibiríamos como simultáneas. Entonces concluí que eso significaba que una nueva era del formato 3D era ya completamente factible, y que nuestros modestos esfuerzos en esta tecnología conducirían al mercado a respaldar ampliamente el desarrollo del cine digital, lo cual se consideraba inminente e inevitable.

Es irónico que media década después el desarrollo esté teniendo lugar, en gran medida, porque está siendo impulsado por el 3D. El cine digital está llevando el formato 3D al mercado. Y esto es debido a que el público está viendo algo que le gusta y está demostrando su disposición a pagar más por ello. El nuevo 3D, este renacimiento del estéreo, no sólo resuelve todos los viejos problemas de mala proyección, tensión ocular, etc., sino que está siendo utilizado en películas de primera categoría, que son las que quieren ver los espectadores. Esto representa un cambio fundamental en relación a lo que ocurrió en los años 50 con la efímera moda del 3D. El formato 3D también es una oportunidad para reescribir las reglas, elevar los precios de las entradas por una razón tangible: por un valor añadido demostrable.

Una rápida definición de los términos: Yo digo estéreo en vez de 3D porque trato con muchos artistas de animación digital que están acostumbrados a usar el término "3D" como un término característico del arte de animación digital, por lo tanto, suelo emplear estéreo en su lugar, una forma abreviada de estereoscópico, y así no hay confusión. Sin embargo, cuando se trata del público, digo 3D porque los espectadores saben lo que significa en ese contexto: que van a tener que usar gafas y que van a ver algo realmente innovador.

¿Hay alguna leyenda en torno al formato 3D que le gustaría desmitificar?

En cierto modo, en mis respuestas a sus preguntas desbarato esos mitos, uno por uno.

Los trailers y los anuncios en televisión de un filme son fundamentales para su comercialización, y el video es una importante fuente de ingresos, pero actualmente no hay televisión en 3D y no puede contar con que siempre se puedan ver los trailers en 3D. ¿Cómo contempla usted esta cuestión como director de la película?

Todas las películas se hacen para verse en distintos y numerosos formatos. Todo director sabe que su película será más vista probablemente en DVD o en la red de TV, es decir, en pequeña pantalla, que en una sala de cine. ¿Esto cambia la forma en que la dirigimos? No mucho. Primero, y sobre todo, la película debe ser una buena película. Tiene que conseguir la explosión del conjunto de los ocho cilindros, independientemente de que haya sido concebida como una película en 2-D o en 3D. En consecuencia, una película en 3D que se proyecta en 2-D, en cualquier tamaño de pantalla, debería ser también capaz de transmitir. La técnica 3D debería estar siempre concebida como un turbo, como un potenciador de un trabajo cuya razón de ser está fundamentada en su guión, sus personajes, su estilo, etc.

En cualquier caso, con el número de pantallas disponibles en la actualidad en Norteamérica, y seguramente a nivel internacional en años venideros, será necesario estrenar en 3D y 2-D tanto para las salas de cine como para DVD o para su emisión en TV. Por tanto, la película debe ser también absolutamente competitiva en 2-D. Antes de decidirme a hacer una gran película en 3D tuve que comprobar por mí mismo que el formato 3D no perjudicara de ninguna manera el visionado en 2-D. ¿Podría rodar de la misma manera? ¿Podría verse comprometida la colocación de la cámara o de la luz? ¿Podría cortar igual de rápido?, etc. Sólo cuando hube realizado suficiente producción y pruebas en 3D para responder a estas preguntas estuve dispuesto a continuar.

En cuanto al 3D en el hogar, la única limitación para tener un visionado en estéreo en casa es el número de títulos disponibles en la actualidad. En cuanto haya más productos, las compañías de electrónica de consumo fabricarán monitores y consumidores. La tecnología existe y es sencilla. Samsung ya ha desarrollado 2 millones de monitores de pantalla ancha de plasma que pueden ofrecer una excelente imagen estéreo. Ahora mismo no hay consumidores que estén enganchados, pero los puede haber un poco más adelante, cuando prueben los monitores del futuro, y esto da idea de lo fácil que sería conseguir la implicación de las grandes compañías de electrónica. Cabe recordar que un buen formato en 3D requiere una mayor participación entre público y pantalla. A menos que usted esté dispuesto a sentarse más o menos a un metro del monitor de 50 pulgadas, lo cual es algo que, exceptuando algunos frikis (como yo), no se haría en casa, no va a experimentar la misma sensación cuando vea una película 3D en el equipo del hogar que en la sala de cine, independientemente de si la resolución de la imagen es la misma o no. Por lo tanto, siempre va a haber una gran diferencia entre ver en casa una película en 3D a verla en 2-D, lo cual está bien porque el 3D se convierte así en una tecnología que va a ayudar a conservar el negocio de las salas de cine en una época en la que se encuentran amenazadas.

¿Cree usted que es posible realizar una película demasiado dependiente del 3D teniendo en cuenta la economía de la actual industria del cine? Y en caso afirmativo, ¿cómo lo afronta usted?

No creo que se sepa todavía lo que representa económicamente el 3D, y no se sabrá durante algunos años. Entonces, dependerá del número de pantallas y, lo que es más importante (a largo plazo) del número de cineastas que quieran rodar en este nuevo entorno, porque el éxito del resurgir del 3D va a estar determinado por el contenido. Creo, en cualquier caso, que es un error basar el éxito de una película en el formato 3D, ya sea estética o comercialmente. La película no debe comercializarse sobre todo y prioritariamente como un experimento 3D. Tiene que venderse por sus valores (reparto, guión, imágenes, etc.) y el espectador debe estar informado de que puede comprar ese filme tanto en 2-D como –pagando un poco más– en 3D. Debería ser igual que pedir algo en Starbucks. Un montón de opciones. Si los nuevos medios de comunicación  de la última década nos han enseñado algo es que a la gente le gusta tener opciones y asumir el control.

Avatar de James Cameron DVD





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